Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!
ARTESONADOS DEL PALACIO DE LOS DUQUES DE FERIA
Su construcción data de 1437-43 y fue mandada su realización por los segundos Señores de Feria, Lorenzo Suárez y Dª María Manuel, cuyo bello escudo de armas se encuentra en la portada principal de El Alcázar.
El edificio almenado, es de planta cuadrangular realizado en piedra, destacando una hermosa torre del homenaje de 29 metros de altura y 12 de diámetro, que conserva unas pinturas con figuras geométricas en sus zócalos de época medieval. A la citada torre del homenaje le acompañan un total de 8 torreones, siendo los cuatro frontales de una altura de 24 metros.
El patio, de estilo renacentista, cuya traza se atribuye a Francisco de Montiel, construyéndose en época del duque Don Lorenzo, que lograría darle, en la segunda mitad del s.XVI, junto con otras renovaciones, un aire más acogedor y residencial al edificio.
Otras estancias de interés dentro de esta singular construcción, que actualmente es sede del Parador de Turismo que lleva el nombre de "Duques de Feria", son la Capilla, que posee una bella cúpula gótico-mudéjar, con un atractivo artesonado; la denominada Sala Dorada, con un bello artesonado de unos cinco metros cuadrados en madera dorada decorada con los escudos de las familias nobles, siendo otro de los lugares más atractivos del edificio el techo mudéjar del actual bar situado en el piso inferior.
Adosada al Alcázar, aún se divisa la que fuera Puerta de Palacio, puerta doble que dispone de arco de medio punto y otro escarzano, hasta la cual llegaban los antiguos caminos de Puebla de Sancho Pérez y Usagre y que junto con la ya desaparecida Puerta de Sevilla, formaban la pareja de puertas más importantes de las 8 que disponía el amurallamiento de la ciudad. Fue mandada construir en 1442 por Don Lorenzo Suárez de Figueroa, tal como se puede leer en una lápida conmemorativa, situada actualmente en la recepción del Parador Nacional y que, en otro tiempo, estuvo ubicado en la ya mencionada puerta.
En la hermosa y amplia plaza que se encuentra delante del Alcázar se conserva la llamada Puerta del Acebuche, adosada también sobre las galerías que se construyeran en el s. XVII para unir El Alcázar al Convento de Santa Marina, mandado realizar por Dª Margarita Harington, prima de la que fuera Duquesa de Feria, Dª Juana Dormer, guardándose en el interior de este convento con forma de cruz latina la imagen orante de Dª Margarita, obra que se atribuye a Simón de Peralta.