Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!
LA CATEDRAL
Desde el silgo XIII, una vez conquistada la ciudad por las tropas de Alfonso IX de León, Badajoz se convirtió en sede episcopal, y el que fuera su primer Obispo, Fray Pedro Pérez, inició las obras de construcción de la nueva catedral, con el beneplácito del rey Alfonso X "El Sabio".
De aspecto semejante a fortaleza, ésta se edificó sobre lo que fuera anteriormente templo visigodo o mozárabe y, aunque casi terminada en el s. XV, no se ultimaría definitivamente hasta el s.XVIII. De las portadas destacamos la principal, iniciada a principios del s.XVII, aunque finalizada posteriormente en estilo clasicista.
Foto: Fachada de la Catedral de Badajoz
La catedral es de planta de cruz latina, con tres naves y crucero. Las bóvedas son de crucería sencilla, que descansan sobre pilares cruciformes con columnas adosadas. Destacan en su interior diversas capillas de gran interés artístico y el Altar Mayor, con un retablo barroco de madera dorada de Ginés López, del s.XIX; la cripta, la sacristía y un claustro del s.XVI. El coro, situado en la nave central, como es norma de las catedrales góticas, es obra del discípulo de Berruguete, Jerónimo de Valencia.
El museo catedralicio posee tablas del s.XVI de gran interés, obras de Luís Morales junto con otros autores como Bocanegra, piezas de alabastro, marfiles, tallas, etc., de los siglos XVI al XIX.