Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!
MUSEO NACIONAL DE ARTE ROMANO
El Edificio
El Museo Nacional de Arte Romano de Mérida se crea por Decreto 2072 de 10 de julio de 1975, año del bimilenario de la ciudad. Su ubicación se decidió muy acertadamente en el entorno del teatro, anfiteatro y casa del anfiteatro, que reciben un elevado número de visitantes al año. Las excavaciones previas en el solar aportaron un contexto arqueológico (cripta) que quedó incorporado Museo.
En 1980 el proyecto de Museo fue encargado a Rafael Moneo Vallés, que lo llevó a cabo entre 1981 y 1985. El Museo fue inaugurado en 19 de septiembre de 1986 por SS. MM. los Reyes de España en presencia del presidente de la República de Italia.
La arquitectura del Museo supone un replanteamiento del pasado romano sin olvidar el presente, comprendiendo dos cuerpos de edificación separados por la calzada romana y conectada por una potente pasarela que vuela sobre los restos arqueológicos. En uno de los edificios se alberga el Museo y sus almacenes, y en el otro los talleres de restauración, biblioteca, salón de actos y dependencias administrativas. El primero está compuesto por una especie de nave principal y una serie de crujías paralelas y a su vez perpendiculares al espacio basilical, con luz cenital y directa. Los arcos paralelos de la nave principal evocan el arco de Trajano; su traducción en la fachada sur (C/ José Ramón Mélida) en contrafuertes recuerdan el acueducto de "Los Milagros".
Interior Museo Nacional de Arte Romano
El acceso principal del Museo se inscribe en un arco rematado por un potente dintel de mármol blanco y un nicho. La puerta contiene bajorrelieves en bronce de Francisco López. Moneo diseñó desde los pedestales y vitrinas hasta la última silla del edificio y como el mismo dice: "El Museo, sin caer en la imitación estricta de la arquitectura romana, debería ser capaz de sugerir al visitante el orden de las dimensiones que, sin duda, tuvo en su día la Mérida romana".
Los fondos
La Planta Baja comprende diez salas; las tres primeras se dedican a piezas extraídas de los edificios emeritenses dedicados a espectáculos públicos (teatro, anfiteatro y circo); en ellas pueden contemplarse obras de gran valor como Proserpina, Plutón, Ceres, efigies de emperadores, pinturas del anfiteatro, inscripciones de los edificios citados, retratos imperiales, etc.
Las salas IV y V recogen vestigios procedentes de los diversos cultos que se desarrollaron en la ciudad: cultos imperiales, orientales, autóctonos, de Edades clásicas, etc. de donde proceden estatuas como las de Isis, Chronos, cabeza de Serapis, inscripciones sobre divinidades, Esculapio, Venus, Mercurio, etc.
La sala VI recoge restos de los dos ritos funerarios típicos, inhumación e incineración, y de los diferentes enterramientos a que dieron lugar. Lápidas, estelas, aras, cipos, etc. son abundantes en este espacio.
La sala VII se dedica a la casa romana; en esta sección pueden apreciarse mosaicos, un brocal de pozo, bustos, capiteles y la reconstrucción de una habitación correspondiente a una casa romana.
Al foro, lugar público situado en el centro de la ciudad, se refieren las piezas de las salas VIII, IX y X; en ellas pueden admirarse piezas como las estatuas de autoridades emeritenses, emperadores, togados, clípeos, objetos de bronce, objetos domésticos, de tocador, de adorno personal, etc. En la planta primera, las salas IX, VIII y VII se dedican a la cerámica romana con un amplio muestrario de formas, decoraciones, estilos y técnicas.
La sala VI exhibe la reconstrucción hipotética de un columbario. La sala V expone vitrinas de objetos procedentes de la industria y artesanía del hueso: alfileres, espátulas, hebillas, amuletos, agujas, fusayolas y husos para hilar, cuchillos, cucharillas, cubiletes y dados, etc. El vidrio romano tiene su representación en la sala IV con ejemplares de extraordinaria factura.
Las salas III y II presentan una muestra de las monedas encontradas en la colonia y una colección de joyas.
En la planta segunda, la sala I presenta materiales que hacen referencia a la vida pública de la colonia y en la sala II se recogen vestigios procedentes del territorio que abarcó la colonia: mosaicos, ánforas y dolias, inscripciones funerarias, etc.
La sala III se refiere a inmigrantes. La IV a diversas profesiones: epitafios de familias militares, equipo de instrumentos quirúrgicos, sellos de panadero, estela de una taberna, etc.
El retrato romano, especialmente el privado, tiene amplia representación en las salas V, dedicada al retrato femenino, y la VI, al masculino. Bajo el amplio epígrafe de "Arte y Cultura" se muestran en la sala VII piezas relacionadas con las artes plásticas y escénicas. La última sala de esta planta, la VIII, se dedica a la Mérida cristiana; en ella se recogen testimonios de las etapas paleocristiana y visigoda, conectando ya con la colección del Museo de Arte y Cultura visigoda.
La cripta del Museo surge como consecuencia de las necesarias excavaciones arqueológicas previas a su construcción. Los restos hallados se han integrado en el recorrido del Museo como una sala más y son un fiel reflejo del contexto arqueológico de la ciudad romana (conducción de agua, tramo de calzada, muros de viviendas, sepulcros, etc.). Un túnel de nueva construcción comunica el Museo con la zona del teatro y anfiteatro.
Personalidad del Museo
El continente o edificio es un ejemplo señero de arquitectura construida "ex profeso" como Museo y proyectado con una clara intencionalidad de aproximación al mundo romano.
Es el único Museo de categoría nacional dedicado enteramente al arte romano en España. Sus fondos son riquísimos en calidad y cantidad, proceden de la Colonia Emerita Augusta y de su territorio y proporciona una visión muy completa de lo que fue la Hispania romana.
La magnífica colección de arte romano emeritense, que hoy se puede contemplar definitivamente instalada en este Museo, ha sido el resultado de varios siglos de intentos, de diferentes ubicaciones en la ciudad y de los continuos incrementos de piezas procedentes de excavaciones.