Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!
TEMPLO DE DIANA
Se le denomina con este nombre desde que en el s.XVII así lo identificara el historiador local D. Bernabé Moreno de Vargas. Es en realidad un templo destinado al culto del Emperador, realizado a finales del s.I a.C. e inicio de la centuria posterior.
De los edificios arquitectónicos religiosos de la época romana de la ciudad es el único que se conserva, gracias a la magnífica restauración realizada en él y a que su estructura fue aprovechada en el s.XVI para la construcción del palacio del Conde de los Corbos, de estilo renacentista.
Templo de Diana
De planta rectangular y construido en granito, es un templo períptero (rodeado de columnas) y hexástilo (seis columnas al frente). Su fachada principal, orientada hacia el foro, ostentaba un frontón semicircular, actualmente reconstruido. En ella se encontraba una escalinata de acceso.
En cuanto a la columnata, de basas áticas, fustes acanalados y capiteles corintios, estaba estucada y pintada de rojo, imitando al mármol, rematándose con una cornisa moldurada. La "cella" o sala interior está ocupada por algunas dependencias del palacio. No faltaban canales, estanques y galería porticada, que hablan claramente, junto con los hallazgos escultóricos, de la importancia religiosa del templo y su advocación imperial.